Cómo ser un tutor responsable y no morir en el intento
Cada vez más tutores responsables se suman a la tendencia de los "gatos de aventura". Aunque los gatos son animales territoriales, muchos disfrutan de explorar el exterior bajo supervisión. Sin embargo, el paseo de un felino es radicalmente distinto al de un perro. La clave del éxito está en la paciencia y en el equipo adecuado.
1. El equipo ideal: ¿Por qué un pretal específico?
A diferencia de los perros, los gatos tienen una anatomía extremadamente flexible (¡son casi líquidos!). Un collar nunca es opción para pasear, ya que podrían zafarse fácilmente o lastimarse.
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Diseño anatómico: En UrbaCan diseñamos pretales que abrazan el cuerpo del gato sin limitar su movimiento, evitando que puedan dar marcha atrás y escaparse.
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Materiales livianos: El peso es vital; un gato no aceptará algo que sienta como una "armadura".
2. Paso a paso: La adaptación en casa
Como tutor responsable, tu misión es que el gato asocie el pretal con algo positivo.
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Presentación: Dejá que olfatee el pretal en el suelo y dale sus snacks favoritos.
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Puesta gradual: Ponelo por unos minutos dentro de casa sin la correa. Premiá cada avance.
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Primeros pasos: Una vez que camine normal, sumá la correa y dejá que él te guíe por el living.
3. La regla de oro: El gato decide el rumbo
A diferencia del perro, el gato no suele caminar a la par. El paseo consiste en que él explore un área pequeña mientras vos sostenés la correa para evitar que suba a un lugar peligroso o se asuste con un ruido urbano.
Pasear a un gato es una experiencia de enriquecimiento ambiental increíble, pero solo debe hacerse si el gato lo disfruta.
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